Qué se pone en la ofrenda de muertos
La ofrenda no se arma por bonita, se arma por lógica: cada elemento está ahí para resolver algo del camino de quien llega. Sabiendo para qué sirve cada cosa, ya no hace falta copiar una foto de internet, y el altar sale distinto en cada casa, que es como debe ser.
Lo imprescindible son siete cosas: agua, sal, una vela, copal, flor de cempasúchil, pan y el retrato de quien esperas. Todo lo demás —su comida, su bebida, sus objetos— es lo que convierte un altar genérico en el de esa persona.
Paso a paso
Agua primero, para la sed del camino
Un vaso lleno, al frente. Es el elemento que casi nadie olvida y el que explica todo lo demás: la ofrenda se piensa desde el punto de vista de quien viene llegando, no desde el nuestro.
Sal para que el cuerpo no se corrompa
Un puñito en un plato pequeño. Va cerca del agua y no se repone: se pone una vez y se queda.
Luz y aroma para encontrar la casa
Veladoras o cirios marcan el camino; el copal y el incienso lo limpian. El cempasúchil hace lo mismo con color y olor, y por eso se deshoja un sendero desde la puerta hasta el altar.
Pan, fruta y lo que le gustaba comer
El pan de muerto no es opcional, es el pan de los difuntos. Junto a él va su comida: el mole que pedía, la cerveza que tomaba, los cigarros si fumaba. Esta parte es la que nadie puede copiarte.
El retrato, y de preferencia escondido detrás
La costumbre más extendida lo coloca al fondo, arriba. Sin retrato el altar es decoración; con retrato es de alguien.
Papel picado, calaveritas y sus cosas
El papel picado representa el viento, y por eso se mueve. Las calaveritas de azúcar llevan nombre en la frente. Si era niño, van juguetes; si tenías perro, va agua para él también.
Los días, y cuándo se levanta
Se arma los últimos días de octubre para que esté lista a tiempo: el 1 de noviembre llegan los niños, el 2 los adultos. Se levanta después del 2, y la comida del altar se reparte entre la familia, no se tira.
Lo esencial
- Siete básicos: agua, sal, vela, copal, cempasúchil, pan y retrato.
- Cada elemento resuelve algo del camino: sed, orientación, limpieza, hambre.
- Lo que vuelve propio el altar es su comida, su bebida y sus objetos.
- 1 de noviembre los niños, 2 de noviembre los adultos.
- Lo que se pone se reparte después entre la familia; tirarlo es lo único que se ve mal.
¿Cuántos niveles debe tener la ofrenda?
Dos, tres o siete, según la costumbre de la casa y el espacio. Dos niveles bastan y son lo más común en departamento; siete es la versión completa, con un significado para cada escalón.
¿Cuándo se pone la ofrenda?
En los últimos días de octubre, para que esté lista el 31 por la noche. No hay fecha única, pero debe estar completa antes del 1 de noviembre.
¿Qué hago con la comida después?
Se reparte y se come en familia. La creencia es que los difuntos toman el sabor y el aroma; lo que queda es para los vivos.
¿Se puede poner ofrenda a una mascota?
Sí, y es costumbre creciente: agua, su plato, su juguete y su foto. En varias regiones se les dedica el 27 de octubre.
¿Es obligatorio el retrato?
No es obligatorio, pero sin él la ofrenda deja de estar dirigida a alguien. Si no hay fotografía, se pone un objeto que haya sido suyo.