Cómo funciona el intercambio de colores
El intercambio de colores se volvió común en oficinas y salones mexicanos por una razón práctica: en grupos grandes casi nadie conoce a casi nadie, y el sorteo tradicional obliga a comprarle a un desconocido. Aquí el color sustituye a la persona, y eso cambia todo el juego.
A cada participante le toca un color y su regalo tiene que ser de ese color, sin destinatario fijo: los regalos se reparten al azar el día del intercambio. Resuelve el problema del intercambio clásico —que te toque alguien a quien no conoces— porque nadie tiene que adivinar gustos.
Paso a paso
Cómo funciona, en una frase
Se sortean colores en vez de personas. Cada quien compra algo de su color dentro del tope, y el día del intercambio los regalos se reparten al azar o por dinámica. Nadie sabe a quién le va a tocar el suyo, y nadie tiene que conocer a nadie.
El sorteo
Papelitos con colores, uno por participante, y la lista publicada en el grupo para que nadie olvide el suyo. Con muchos participantes conviene repetir colores: seis u ocho colores para treinta personas funciona mejor que treinta colores distintos.
El tope y la regla del color
De 200 a 500 pesos, acordado por escrito antes del sorteo. Y una aclaración que evita discusiones el día del evento: el color puede ser del objeto o de su empaque —conviene decidirlo de antemano, porque el 80% de los conflictos salen de ahí.
Qué se consigue de cada color
Rojo, azul y negro son fáciles: termos, libretas, audífonos, mantas. Verde: plantas, tés, cuidado personal. Amarillo y naranja: cosas de cocina, dulces, papelería. Blanco: velas, tazas, textiles. Morado y rosa: papelería, cuidado personal, dulces. Los colores difíciles son el morado y el naranja: si tu grupo es grande, déjalos fuera.
Por qué funciona mejor en grupos grandes
Treinta personas que no se conocen producen treinta regalos genéricos en el intercambio clásico. Con colores, el criterio es objetivo y el resultado se ve mejor: la mesa queda llena de regalos que combinan, y eso es media gracia del juego.
La entrega
Se reparten al azar, o con dinámica —dados, números, cadena de intercambios—. Acuerden antes si se pueden cambiar entre participantes: permitirlo alarga el juego, prohibirlo lo cierra rápido. Ambas opciones funcionan; la mezcla es la que genera el mal rato.
Lo esencial
- Se sortean colores, no personas: nadie adivina gustos.
- Seis u ocho colores repetidos funcionan mejor que uno por cabeza.
- Tope de 200 a 500 pesos, acordado antes del sorteo.
- Decidan si el color es del objeto o del empaque: de ahí salen los conflictos.
- Morado y naranja son los colores difíciles de conseguir.
- Acuerden de antemano si se permiten cambios entre participantes.
¿Cómo funciona el intercambio de colores?
A cada quien le toca un color y compra un regalo de ese color dentro del tope. Los regalos se reparten al azar el día del intercambio: no hay destinatario asignado.
¿El color es del regalo o de la envoltura?
Como lo acuerden, pero acuérdenlo antes del sorteo. Es de donde salen casi todas las discusiones del día del evento.
¿Cuántos colores se ponen?
Seis u ocho repetidos para grupos grandes. Un color por persona complica la compra sin mejorar el juego.
¿Qué color es más difícil?
Morado y naranja: hay poco en tiendas dentro de topes bajos. Si el grupo es grande, mejor dejarlos fuera del sorteo.